Por qué septiembre es tan duro para perros y gatos
El cambio de rutina en septiembre dispara el estrés: hasta 1 de cada 7 gatos y numerosos perros muestran signos de ansiedad, según varios estudios.

Si tu perro te recibe más nervioso de lo habitual o tu gato ha vuelto a hacer sus necesidades fuera del arenero, no es casualidad ni mala suerte: septiembre es, según varios estudios de comportamiento animal, uno de los meses más duros del año para las mascotas. El regreso a los horarios de trabajo y colegio después del verano supone un cambio brusco de rutina, y ni perros ni gatos lo llevan tan bien como nos gustaría pensar.
Un cambio de rutina más brusco de lo que parece
Durante el verano, muchas mascotas se acostumbran a tener a su familia en casa más horas, salidas más largas y horarios menos rígidos. Cuando llega septiembre, ese equilibrio se rompe de golpe: vuelven las jornadas laborales completas, las clases y las prisas de la mañana. Para un animal que se guía por rutinas y señales predecibles, ese cambio repentino es una fuente de estrés real, no una simple anécdota de "la vuelta al cole".
Qué dice la ciencia sobre la ansiedad por separación en perros
Un estudio de la Universidad de Lincoln que analizó 2.757 perros de más de un centenar de razas identificó cuatro perfiles distintos de problemas relacionados con la separación, desde la simple inquietud hasta cuadros de ansiedad más marcados con vocalización, destrozos o intentos de escapar. No todos los perros reaccionan igual: la genética, la edad y el historial de cada animal influyen en qué perfil desarrolla.
Los gatos también sufren, aunque lo disimulen mejor
Se suele asumir que los gatos son inmunes a estos cambios por su fama de independientes, pero la evidencia dice lo contrario. Un estudio con 223 gatos brasileños encontró que el 13,45% mostraba al menos uno de los signos evaluados de problemas relacionados con la separación, una cifra que otros trabajos anteriores sitúan hasta en el 19%. Entre los gatos afectados, el 66,7% presentaba conducta destructiva, el 63,3% vocalización excesiva, el 60% eliminación fuera del arenero y el 53,3% signos de apatía.
Cómo saber si tu mascota lo está pasando mal
En perros, presta atención a ladridos o aullidos cuando te vas, arañazos en puertas, destrozos que no ocurrían antes o intentos de escapar. En gatos, fíjate en si empieza a orinar fuera del arenero, maúlla más de lo normal cuando estás a punto de salir, se acicala en exceso o, al contrario, se muestra apático y se esconde más de lo habitual. Ningún síntoma aislado es diagnóstico por sí solo, pero si aparecen varios a la vez y coinciden con el cambio de rutina, merece la pena tomárselo en serio.
Qué puedes hacer para suavizar la transición
La recomendación de los especialistas en comportamiento animal es no esperar al primer día de la nueva rutina para aplicar el cambio de golpe. Escalona los horarios de salida en los días previos, en vez de pasar de "todo el día en casa" a "ocho horas fuera" de un día para otro. Desactiva los rituales de despedida repitiendo esos mismos gestos (coger las llaves, ponerte el abrigo) sin salir realmente, para que dejen de ser una señal de alarma. Deja también algo de enriquecimiento ambiental antes de irte: un juguete interactivo, una zona elevada junto a la ventana para el gato o un paseo más largo por la mañana para el perro ayudan a que la ausencia se lleve mejor.
Lo que estos estudios no demuestran
Ni el trabajo con perros ni el realizado con gatos permiten afirmar que todos los animales sufran septiembre igual, ni que los porcentajes citados se repitan exactamente en cualquier hogar: son muestras concretas (unas cien razas en un caso, gatos brasileños en el otro) y no sustituyen una valoración individual. Si los signos persisten más de dos o tres semanas o van a más, lo prudente es consultar con tu veterinario o un especialista en comportamiento animal, porque una ansiedad por separación mal gestionada puede derivar en problemas de salud añadidos.
Comparativas que te ayudan a elegir
Fuentes
- Septiembre es el mes más brusco del año para tu perro y para tu gato — Antrozoología, 2026
Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.
Preguntas frecuentes
¿Los gatos también sufren ansiedad por separación?
Sí. Aunque tienen fama de independientes, varios estudios de comportamiento felino registran signos como eliminación fuera del arenero, vocalización excesiva o apatía cuando se quedan solos, especialmente tras un cambio de rutina.
¿Cuánto tiempo tarda una mascota en adaptarse a la vuelta a la rutina?
Varía según el animal, pero muchos se estabilizan en una o dos semanas si el cambio se introduce de forma gradual. Si los síntomas persisten más allá de ese plazo o empeoran, conviene consultar con un veterinario o especialista en comportamiento.
¿Qué señales indican que mi perro tiene ansiedad por separación y no simple aburrimiento?
La ansiedad suele aparecer justo antes o al poco de irte (ladridos, destrozos cerca de puertas y ventanas, intentos de escapar), mientras que el aburrimiento tiende a repartirse a lo largo del día. Si tienes dudas, una cámara puede ayudarte a diferenciarlo.
¿Sirve dejar la radio o la televisión encendida para calmar a la mascota?
Puede ayudar como ruido de fondo familiar en algunos animales, pero no sustituye a las medidas de fondo: escalonar los horarios, quitar carga emocional a los rituales de despedida y ofrecer enriquecimiento ambiental antes de salir.
¿Debo castigar a mi perro o gato si encuentro destrozos al volver a casa?
No. Los animales no relacionan un castigo tardío con lo que hicieron horas antes, así que solo generas más estrés y desconfianza. Es más eficaz prevenir la causa (la ansiedad) que reaccionar al síntoma.