Dietas veganas para perros y gatos: qué revela la ciencia
Una revisión de 31 estudios (Universidad de Griffith) halla que las dietas veganas bien formuladas se digieren igual que las de carne. Qué vigilar.

Si alguna vez has mirado la bolsa de pienso de tu perro y te has preguntado si de verdad necesita tanta carne, no eres el único. Cada vez más dueños se plantean dietas veganas o vegetarianas para sus mascotas, ya sea por convicción personal, por alergias del animal o por preocupación ambiental. El problema es que, hasta hace poco, apenas había datos sólidos sobre si perros y gatos digieren bien esas dietas. Una revisión publicada en la revista científica Animals, firmada por el veterinario Andrew Knight, de la Universidad de Griffith, pone algo de orden: tras analizar 31 estudios internacionales realizados entre 2000 y 2025, concluye que las dietas veganas bien formuladas se digieren tan bien como las que llevan carne.
Qué analizó exactamente la revisión
Knight no hizo un experimento nuevo, sino que reunió y comparó los resultados de 31 estudios previos sobre digestibilidad de dietas y ácidos grasos vegetales en perros y gatos. De esos trabajos, 22 se centraron en perros, dos en gatos y siete incluyeron ambas especies. Se probaron ingredientes muy distintos entre sí: gluten de trigo, proteína de arroz, derivados de la soja, guisantes, lentejas, garbanzos, proteína de patata, quinoa e incluso proteínas obtenidas por fermentación microbiana. Esa variedad es importante, porque no es lo mismo una dieta mal formulada con soja barata que un pienso vegano diseñado por un nutricionista veterinario.
Los números de la digestibilidad
Aquí está el dato que sorprende a más de un dueño escéptico: en conjunto, los valores medios de digestibilidad superaron el 80% para materia seca y proteína, y el 85% para materia orgánica. En un ensayo concreto con 61 perros seguidos durante 12 semanas, todos los parámetros de digestión superaron también el 80%. Son cifras comparables a las de muchas dietas convencionales con carne, lo que desmonta la idea de que el estómago de un perro o un gato no está preparado para procesar proteína vegetal.
La soja, la gran sorpresa vegetal
Si hay un ingrediente que sale especialmente bien parado del análisis es la soja. Sus derivados alcanzaron valores superiores al 90% en la digestibilidad de aminoácidos esenciales, igualando o incluso superando a fuentes animales como el pollo. Dicho de otro modo: bien procesada, la soja no es el relleno barato que muchos imaginan, sino una fuente de proteína perfectamente aprovechable para el organismo de un perro.
Los gatos son harina de otro costal
Aquí conviene frenar el entusiasmo. La revisión reconoce que la base de estudios en gatos es mucho menor que en perros, y eso pesa: los felinos son carnívoros estrictos y tienen requerimientos que no admiten improvisación, como la taurina, la colina y varias vitaminas del grupo B. Uno de los estudios incluidos detectó un posible déficit de ácido fólico en gatos alimentados con dieta vegana, aunque sin consecuencias clínicas observadas en ese momento. No es una alarma, pero sí un aviso de que en gatitos, animales mayores o con alguna patología previa hace falta más cautela y más seguimiento veterinario que con un perro sano.
Qué mirar en la etiqueta antes de decidirte
Knight es claro en su recomendación: nada de recetas caseras improvisadas. Hay que buscar productos etiquetados explícitamente como "nutricionalmente completos", que garanticen que cubren todos los requerimientos de la especie y no solo el aporte calórico. También pide a los fabricantes que trabajen para reducir factores antinutricionales presentes en algunas materias primas vegetales, como los inhibidores de tripsina o los fitatos, que pueden interferir en la absorción de nutrientes si no se procesan correctamente.
Lo que este estudio no demuestra
Conviene ser honestos con los límites de esta revisión: mide digestibilidad, es decir, cuánto aprovecha el organismo lo que come, pero no es lo mismo que demostrar salud a largo plazo. No sustituye el seguimiento individual de un veterinario, especialmente si tu mascota tiene alguna enfermedad, es cachorro o gatito, o está en gestación. Si te planteas dar el paso, la recomendación de cualquier profesional serio es la misma: habla primero con tu veterinario y, si decides probar, hazlo con un producto formulado por especialistas y con controles periódicos, nunca a base de ensayo y error en casa.
Comparativas que te ayudan a elegir
Fuentes
- Perros y gatos con dietas vegetales: qué revela la ciencia sobre su digestibilidad y nutrientes — Infobae, 2026
- The Digestibility of Vegan and Vegetarian Diets for Dogs and Cats — Animals (MDPI) — Andrew Knight, Universidad de Griffith, 2026
Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro dar una dieta vegana a mi perro?
La evidencia disponible indica que, si el producto está formulado por un especialista y etiquetado como nutricionalmente completo, la mayoría de perros sanos la digiere bien. No se recomienda improvisar recetas caseras sin supervisión veterinaria.
¿Y en el caso de los gatos?
Es más delicado. Los gatos son carnívoros estrictos y necesitan nutrientes como la taurina que solo abundan de forma natural en tejido animal. Si te lo planteas, hazlo siempre bajo control veterinario y con análisis periódicos.
¿Qué debo comprobar en la etiqueta de un pienso vegano?
Busca la mención explícita de que es "nutricionalmente completo" para la especie y la etapa de vida de tu mascota (cachorro, adulto, senior), no solo que sea "apto para veganos".
¿Qué ingrediente vegetal se digiere mejor según el estudio?
La soja destacó especialmente, con una digestibilidad de aminoácidos esenciales superior al 90%, comparable a fuentes animales como el pollo.
¿Debo consultar al veterinario antes de cambiar la dieta de mi mascota?
Sí, siempre. Esto es información general y no sustituye una valoración individual; un cambio de dieta debe hacerse de forma gradual y con seguimiento profesional, sobre todo si el animal tiene alguna enfermedad.