Gatos Julio 2026 4 min de lectura

Tu gato caza más de lo que crees: lo dice la ciencia

Un macroestudio en Nature Communications halla que los gatos depredan casi 2.100 especies, 347 amenazadas. Qué hacer si el tuyo sale fuera.

Tu gato caza más de lo que crees: lo dice la ciencia

Si tu gato vuelve a casa con un regalo de campo —un lagarto, un gorrión, algo peor— sabes de lo que hablamos. Lo que quizá no sabías es la magnitud real del fenómeno: un macroanálisis científico publicado en Nature Communications, recogido recientemente por Infobae, ha revisado más de 500 publicaciones previas para cuantificar el impacto global de los gatos domésticos sobre la fauna silvestre. La cifra no es una exageración de activista: casi 2.100 especies distintas figuran entre sus presas documentadas, y 347 de ellas están en la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.

Un repaso a más de 500 estudios previos

El equipo, con investigadores de universidades como Auburn y Hawái, no salió a contar pájaros muertos: hizo algo más árido pero más sólido, que es rastrear y cruzar la literatura científica ya publicada sobre depredación felina en todo el mundo. De ahí sale el número que da título al estudio: 2.084 especies distintas identificadas como presa de Felis catus en algún punto del planeta, desde islas del Pacífico hasta ciudades europeas.

No es la primera vez que se estudia el tema, pero sí es de los análisis más amplios en número de fuentes combinadas, lo que le da un peso distinto al de un estudio local sobre una sola colonia de gatos en un solo lugar.

Aves, reptiles y mamíferos: el grueso de la dieta

Alrededor del 90% de las especies consumidas son aves, reptiles o pequeños mamíferos, la lista de sospechosos habituales para cualquiera que haya visto cazar a su gato en el jardín. Pero el estudio también documenta algo menos conocido: al menos un 7% de las especies presa corresponden a invertebrados, con 148 especies de insectos y otros artrópodos identificadas, incluyendo cuatro que están en categorías de amenaza crítica o vulnerable, como cierto saltamontes de Aldabra o un cangrejo gigante de Tasmania.

Da igual si tu gato caza «solo un poco» y solo en tu urbanización: sumado a nivel global, con cientos de millones de gatos con acceso al exterior, el efecto se multiplica hasta convertirse en lo que los autores describen sin rodeos como una presencia invasora en prácticamente todos los ecosistemas del planeta, salvo la Antártida.

¿Es lo mismo un gato callejero que el tuyo, que sale un rato al patio?

Aquí conviene matizar, porque no es la misma historia. La mayor parte del daño documentado en la literatura científica procede de colonias felinas sin dueño y de gatos con acceso libre y permanente al exterior, sobre todo en islas y zonas con fauna endémica sin depredadores naturales previos. Un gato de casa que sale controlado un rato al día no tiene el mismo impacto que una colonia asilvestrada en un ecosistema insular.

Dicho esto, el instinto de caza no entiende de estatus doméstico: un gato bien alimentado sigue cazando por puro comportamiento innato, no por hambre. Si el tuyo tiene acceso libre al exterior sin supervisión, forma parte —aunque sea a pequeña escala— de esa misma estadística.

Qué puedes hacer sin renunciar a que tu gato disfrute del exterior

No hace falta convertir a tu gato en un animal 100% de interior de la noche a la mañana (aunque para muchos expertos felinos esa sería la opción más segura, también para el propio gato: menos atropellos, menos peleas, menos parásitos). Hay términos medios razonables:

  • Sal con él con arnés y correa en vez de dejarlo suelto sin supervisión; así disfruta de olores y estímulos sin cazar a su aire.
  • Un catio o recinto cerrado en el jardín o la terraza le da aire libre real sin acceso a la fauna del entorno.
  • Un collar con cascabel reduce (no elimina) su eficacia como cazador, dando a pájaros y lagartos una oportunidad de escapar.
  • Sácalo al anochecer y al amanecer lo mínimo posible, que son las franjas de mayor actividad de muchas de sus presas habituales.

El interior también puede ser suficiente

Si tu gato es de los que vive feliz sin pisar la calle, vas bien encaminado: la evidencia dice que un gato de interior bien estimulado —con rascadores, alturas, juego interactivo y sesiones de caza simulada con juguetes— no tiene por qué frustrarse ni desarrollar problemas de conducta por «falta de calle». El instinto cazador se puede canalizar perfectamente sin una sola presa real de por medio.

Lo que este estudio no dice

El propio análisis reconoce sus límites: al ser una revisión de estudios previos y no una medición directa uniforme, mezcla metodologías distintas y contextos muy dispares, desde islas remotas hasta zonas urbanas densas, donde el impacto real puede variar muchísimo. Tampoco cuantifica con precisión qué parte del problema corresponde a gatos con dueño frente a colonias sin control, una distinción clave para saber dónde actuar. Y, por supuesto, no es una llamada a demonizar al gato doméstico, sino un argumento más a favor de la tenencia responsable y el control de las colonias sin propietario.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Mi gato de interior también es un problema para la fauna?

No. El impacto documentado en el estudio procede sobre todo de gatos con acceso libre y permanente al exterior y de colonias sin dueño. Un gato que vive dentro de casa, o que sale solo con supervisión, no contribuye de forma significativa a esas cifras.

¿De verdad caza aunque le des de comer bien?

Sí. El comportamiento de caza en el gato es instintivo y está separado del hambre: un gato bien alimentado puede seguir persiguiendo y capturando presas por puro comportamiento natural, no por necesidad.

¿El collar con cascabel es suficiente para evitar que cace?

Ayuda a reducir su tasa de éxito al avisar a algunas presas, pero no lo elimina del todo. Combinarlo con salidas supervisadas con arnés o con un catio es más eficaz que confiar solo en el cascabel.

¿Es cruel no dejar salir nunca a mi gato?

No necesariamente. Muchos gatos viven felices y sin frustración como animales exclusivamente de interior si tienen suficiente enriquecimiento: rascadores, alturas, juego interactivo diario y acceso a ventanas u otros estímulos sensoriales.

¿Qué diferencia hay entre mi gato y una colonia felina callejera en este problema?

Una colonia sin control se reproduce libremente y caza sin ninguna supervisión ni límite horario, lo que multiplica su impacto. Un gato con dueño, esterilizado y con salidas controladas, representa un riesgo mucho menor para la fauna del entorno.

Redacción HuellaFeliz

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