Salud Septiembre 2026 3 min de lectura

Superbacteria resistente: así viaja entre tu mascota y tú

Un estudio de la UNAM con 23.205 genomas halla que Acinetobacter baumannii, superbacteria prioritaria de la OMS, pasa entre perros, gatos y sus dueños.

Superbacteria resistente: así viaja entre tu mascota y tú

Le pones el cuenco de agua, le rascas detrás de las orejas, duerme a los pies de tu cama. Ese contacto tan cotidiano con tu perro o tu gato podría tener una cara menos amable: según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las mascotas están entre las especies que comparten con nosotros cepas de Acinetobacter baumannii, una bacteria que la Organización Mundial de la Salud clasifica como patógeno de prioridad crítica por su resistencia a los antibióticos.

Una bacteria que la OMS vigila de cerca

Acinetobacter baumannii no es ninguna desconocida en los hospitales: lleva años causando infecciones difíciles de tratar en pacientes ingresados, precisamente porque resiste a buena parte del arsenal de antibióticos disponible. Lo que el equipo del investigador Santiago Castillo Ramírez, del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, ha puesto ahora sobre la mesa es que esta bacteria no se queda dentro de los muros de un hospital: vive también en animales, alimentos y agua, mucho más cerca de casa de lo que solemos pensar.

Cómo se hizo el estudio

El equipo no partió de una muestra pequeña. Analizaron 23.205 genomas bacterianos, descargados de la base de datos GenBank del Centro Nacional para la Información Biotecnológica, recopilados a lo largo de 40 años y procedentes de 106 países en los siete continentes. Es, hasta la fecha, uno de los rastreos genómicos más amplios que se han hecho de esta bacteria fuera del entorno hospitalario, y los resultados se publicaron en la revista Applied and Environmental Microbiology.

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Perros y gatos, entre más de 30 especies afectadas

El hallazgo más llamativo es la variedad de lugares donde apareció la bacteria: más de 95 fuentes distintas, entre ellas más de 30 especies animales —perros, gatos, vacas, caballos, cerdos, ovejas, garzas, salmones e incluso gusanos—, además de plantas, alimentos como leche, carne y verduras, y agua contaminada. Perros y gatos aparecen entre las especies con mayor cercanía genética a las cepas humanas, lo que según los investigadores sugiere un posible flujo de transmisión en ambas direcciones, de las personas a las mascotas y viceversa.

¿Significa esto que mi mascota me va a contagiar?

No exactamente, y aquí conviene frenar antes de alarmarse. El estudio muestra parecido genético entre las cepas encontradas en animales y en personas, no que el contagio ocurra de forma habitual ni que tu perro sea, por defecto, un foco de infección. La mayoría de los animales que portan la bacteria no muestran ningún signo de enfermedad: la llevan sin más, igual que las personas podemos ser portadoras de ciertas bacterias sin caer enfermas. Lo que cambia con este trabajo es la magnitud del mapa: hasta ahora se sospechaba la conexión, ahora hay datos genómicos a gran escala que la respaldan.

Qué puedes hacer hoy, sin obsesionarte

La buena noticia es que las medidas de sentido común siguen siendo la mejor defensa. Lávate las manos después de tocar a tu mascota, sobre todo antes de comer, y con más razón si limpias su arenero o recoges sus heces. Evita que lama heridas abiertas o zonas con piel dañada. Y quizá el punto más importante: no le des antibióticos por tu cuenta ni presiones al veterinario para que los recete «por si acaso» cuando no hay indicación clara, porque el uso indebido de antibióticos en mascotas es exactamente lo que alimenta la aparición de bacterias resistentes como esta.

Lo que este estudio no demuestra

Conviene ser honestos con los límites del trabajo. La investigación es genómica: compara el ADN de bacterias recogidas en distintos lugares y momentos, no ha hecho un seguimiento de contagios reales entre una mascota concreta y su dueño. Tampoco cuantifica cuántas infecciones humanas se originan realmente en el contacto con perros o gatos, ni distingue el riesgo según la raza, la edad o el estado de salud del animal. Es una señal de alarma sobre un fenómeno que merece más vigilancia, no un diagnóstico de que tu mascota sea peligrosa.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Debo preocuparme si descubro que mi perro o gato porta esta bacteria?

No hay motivo para el pánico. La mayoría de los animales portadores no desarrollan ningún síntoma. Si tu mascota tiene una infección persistente que no responde al tratamiento habitual, coméntaselo a tu veterinario, que es quien puede pedir un cultivo y ajustar el antibiótico si hace falta.

¿Cómo pasa esta bacteria de un animal a una persona?

Principalmente por contacto directo con la piel, las heces o las secreciones del animal, y por eso el lavado de manos después de tocar a la mascota o limpiar su arenero sigue siendo la medida más eficaz.

¿Qué mascotas tienen más riesgo de portarla?

El estudio no señala una raza o edad concreta con más riesgo; encontró la bacteria de forma amplia en perros y gatos, sin distinguir un perfil especialmente vulnerable dentro de esas especies.

¿Los antibióticos que le da el veterinario a mi mascota tienen algo que ver?

El uso excesivo o mal ajustado de antibióticos en animales es uno de los factores que favorecen la aparición de bacterias resistentes, por lo que seguir siempre la pauta exacta que indique el veterinario ayuda a frenar el problema.

¿Esto significa que no debería dormir con mi mascota o dejar que me lama?

No es necesario cambiar drásticamente la convivencia. Basta con mantener buenos hábitos de higiene y evitar el contacto con heridas abiertas, especialmente si en casa hay bebés, personas mayores o con las defensas bajas.

Redacción HuellaFeliz

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