Tu veterinario podría subestimar el riesgo de la raza
Un estudio de 6 años con 157 futuros veterinarios (revista Animals) halla que subestiman la obesidad y las enfermedades de raza frente al maltrato.

Cuando llevas a tu perro a revisión, das por hecho que el veterinario detectará cualquier problema con la misma alarma, sea cual sea. Pero un estudio publicado en la revista Animals sugiere que no todos los problemas de bienestar pesan igual en la formación de los futuros veterinarios: el maltrato activo dispara todas las alarmas, mientras que la obesidad y las enfermedades ligadas a la raza —justo las que más silenciosamente acortan la vida de un perro— quedan relegadas a un segundo plano.
Un estudio de seis años con casi 160 futuros veterinarios
Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria siguieron a 157 estudiantes de noveno semestre de Veterinaria a lo largo de seis cursos académicos (2019/2020 a 2025/2026, con el paréntesis de la pandemia). A cada uno le pasaron un cuestionario validado con doce problemas comunes de bienestar canino, puntuados de 0 a 4 según su importancia percibida. No es una encuesta de opinión al público: son las personas que, en unos meses, empezarán a decidir qué merece un tratamiento urgente y qué se anota como «para vigilar».
Lo que sí alarma: el maltrato y la falta de tratamiento
El maltrato o crueldad activa se llevó la puntuación más alta posible, un 4,0 sobre 4, con el 98,7% de los estudiantes calificándolo como muy importante. La falta de tratamiento para evitar sufrimiento (3,8) y la malnutrición (3,9) también quedaron cerca del máximo. Son resultados esperables: son problemas visibles, con un causante identificable y una narrativa clara de víctima y responsable.
Lo que pasa desapercibido: raza y obesidad
Aquí está el dato que de verdad importa si tienes un perro en casa: las enfermedades relacionadas con la raza recibieron la puntuación más baja de las doce, un 2,5 sobre 4, y solo el 15,3% de los estudiantes las consideró muy importantes. Los problemas de conducta se quedaron en 2,8. La obesidad, pese a ser de las afecciones más prevalentes y más ligadas a la longevidad, rondó el 3,4 —notablemente por debajo del maltrato o la desnutrición—. Dicho de otro modo: un problema que no tiene un «culpable» claro ni un momento dramático de descubrimiento tiende a normalizarse, incluso entre quienes se dedican profesionalmente a cuidar animales.
Por qué esto debería importarte como dueño
Si tu perro es un bulldog francés con la respiración ruidosa de siempre, o un labrador con un michelín que «siempre ha tenido», es fácil que tanto tú como el profesional que lo revisa una vez al año lo interpretéis como parte del paquete de la raza, no como un problema de salud activo. El estudio no dice que los veterinarios ignoren estos casos, sino que la formación —y probablemente la cultura general— no los coloca en el mismo nivel de urgencia que un golpe o una herida visible. Eso se traduce en menos preguntas de seguimiento, menos derivaciones a nutrición o fisioterapia, y una desnormalización más lenta de lo que en realidad es una enfermedad crónica.
Diferencias por género y procedencia
El estudio también encontró variación entre cohortes: hubo diferencias significativas en 7 de los 12 ítems según el año académico, y las estudiantes mujeres puntuaron sistemáticamente más alto la importancia del entorno físico del perro que sus compañeros varones. El origen geográfico del estudiante también influyó en las prioridades percibidas, más de lo que los propios investigadores esperaban. Son matices que apuntan a que la sensibilidad hacia el bienestar animal no es un bloque uniforme, sino que se construye con la experiencia, el entorno y, probablemente, el contacto directo con casos reales durante la carrera.
Qué puedes hacer en tu próxima visita
No hace falta desconfiar de tu veterinario, pero sí conviene no dar por sentado que «raza» equivale a «normal». Si tu perro pertenece a una raza con predisposición conocida a ciertos problemas —cadera en razas grandes, vías respiratorias en braquicéfalos, columna en razas alargadas— pregunta explícitamente por protocolos de seguimiento específicos, no solo por la revisión general. Pide que te pesen al perro y te comparen con la condición corporal ideal de su raza y tamaño, no solo con su peso del año anterior. Y si notas cambios de conducta que achacas al «carácter» de la raza, coméntalo igualmente: parte de lo que este estudio revela es que ese tipo de señales tiende a subestimarse en la consulta.
Comparativas que te ayudan a elegir
Fuentes
- Perception of Dog Welfare in Veterinary Students: A Six-Year Study of Ethical Priorities, Cohort Variation, and Influencing Factors — Animals (MDPI) / PMC, 2026
- Futuros veterinarios: ¿Qué ignoran del bienestar canino? — Roxmar, 2026
Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.
Preguntas frecuentes
¿Significa esto que no debo confiar en mi veterinario?
No. El estudio mide percepciones de estudiantes en formación, no la práctica clínica real de veterinarios en ejercicio. Lo útil es saber que la obesidad y las condiciones de raza pueden pasar más desapercibidas que un problema visible, así que conviene preguntar por ellas de forma activa en la consulta.
¿Por qué la obesidad se subestima tanto en perros?
Porque suele instalarse de forma gradual y sin un momento claro de alarma, y en muchas razas un sobrepeso moderado se confunde con complexión robusta. Al no haber un incidente que lo dispare, tiende a tratarse con menos urgencia que un problema agudo, aunque a largo plazo afecte a la longevidad y a la movilidad.
¿Qué razas tienen más riesgo de enfermedades ligadas a su tipo físico?
Las razas braquicéfalas (bulldog francés, carlino, boxer) con problemas respiratorios, las razas grandes con displasia de cadera o codo, y las razas de espalda alargada (como el teckel) con riesgo de hernias discales son ejemplos habituales. Tu veterinario puede indicarte los protocolos de seguimiento recomendados para la raza concreta de tu perro.
¿Debo pedir una revisión específica si mi perro es de una raza con predisposiciones conocidas?
Es razonable preguntar explícitamente por un seguimiento adaptado a la raza, en lugar de asumir que la revisión general ya lo cubre. Consulta siempre con tu veterinario de confianza sobre el calendario de pruebas más adecuado para tu perro.
¿Este estudio aplica también a gatos?
El estudio se centró específicamente en perros. No obstante, la lógica de que los problemas graduales y sin causante visible tienden a subestimarse frente a los agudos es extrapolable, y en gatos ocurre algo similar con la obesidad y el dolor crónico, que suelen pasar desapercibidos.