Gatos Julio 2026 3 min de lectura

Lamer a otro gato no siempre es cariño, revela un estudio

Un estudio de Gante y Lincoln halla que el acicalamiento entre gatos también puede ser tensión, no solo cariño. Cómo distinguirlo.

Lamer a otro gato no siempre es cariño, revela un estudio

Si tienes dos gatos en casa y los ves acicalarse el uno al otro, seguramente piensas que se llevan de maravilla. A veces es así. Pero un estudio publicado en Applied Animal Behaviour Science por investigadores de la Universidad de Gante y la Universidad de Lincoln acaba de matizar esa idea tan extendida: el lamido mutuo entre gatos no siempre nace del cariño, y en muchos casos esconde justo lo contrario, una forma sutil de tensión entre ellos.

Qué es el acicalamiento mutuo y por qué se estudia

El acicalamiento entre gatos, conocido en la literatura científica como allogrooming, es uno de esos comportamientos que llevamos décadas dando por sentado como señal inequívoca de buena relación. Los gatos que se llevan bien se lamen, se lo hemos oído a cualquier veterinario o etólogo. El problema es que, hasta ahora, pocos estudios habían analizado con detalle el contexto en el que ocurre cada lamido: quién lo empieza, cómo reacciona el otro gato, qué postura corporal adoptan mientras dura.

Cómo se hizo el estudio

El equipo recurrió a la ciencia ciudadana: 53 hogares con dos gatos convivientes grabaron en vídeo las interacciones de sus mascotas durante semanas. Después, los investigadores analizaron fotograma a fotograma cientos de episodios de acicalamiento, fijándose en detalles que un dueño distraído pasaría por alto: la orientación de las orejas, si el gato lamido se queda quieto o se aparta, si hay bufidos, zarpazos o mordiscos al final de la secuencia.

El hallazgo: dos tipos de acicalamiento muy distintos

Los resultados, publicados en 2026, describen dos patrones claramente diferenciados. El primero es el que todos imaginamos: contacto prolongado, posturas relajadas y sincronizadas, lamidos en la cabeza y las orejas, y a veces un ratito de juego después. Bonito, sin trampa.

El segundo es más incómodo. Ocurre cuando un gato lame al otro, normalmente en el cuello, mientras el receptor aplana las orejas, se queda rígido o directamente aparta la cabeza porque no le está gustando nada la situación. Los autores encontraron zarpazos, mordiscos y otras señales claramente agonísticas al final de estas secuencias, junto con gestos de desplazamiento como sacudir la cabeza, bostezar o relamerse los labios, típicos de un animal incómodo que no sabe muy bien cómo salir del paso.

Por qué un gato "acosa" a otro con lametones

Lo interesante es la explicación de fondo: entre gatos, la agresión directa es costosa. Un bufido, un zarpazo o una persecución pueden acabar en pelea de verdad, con el riesgo de heridas que eso conlleva. El acicalamiento forzado, en cambio, permite a un gato incomodar o dominar al otro sin llegar a ese extremo, una especie de pulso de baja intensidad camuflado bajo un gesto que, visto de lejos, parece cariñoso. Es la diferencia entre un abrazo y sujetar a alguien del brazo un poco más fuerte de lo necesario.

Qué significa esto para tu día a día con tus gatos

Si convives con dos o más gatos, este estudio te da una herramienta útil: no te fíes solo de que se laman, mira cómo reacciona el que recibe el lametón. Si se relaja, cierra los ojos o le devuelve el gesto, todo bien. Si aplana las orejas, se queda tenso o se va en cuanto puede, esa pareja de gatos puede tener más fricción de la que aparenta, aunque de puertas para fuera parezcan inseparables.

Detectarlo a tiempo importa porque la tensión crónica y no resuelta entre gatos convivientes es una fuente habitual de estrés, marcaje fuera del arenero o incluso enfermedades relacionadas con la ansiedad. Cuantos más recursos separados les ofrezcas, comederos, areneros y zonas de descanso, y observes estas señales, más fácil será suavizar la convivencia antes de que vaya a más.

Lo que el estudio no demuestra

Conviene ser prudentes con el alcance real de esta investigación. La muestra, 53 hogares, es modesta y depende de que los propios dueños grabaran bien los episodios, lo que puede sesgar qué interacciones quedaron registradas y cuáles no. El estudio tampoco establece con qué frecuencia ocurre cada tipo de acicalamiento en la población general de gatos domésticos, ni si hay diferencias claras según la edad, el sexo o si los gatos son familiares entre sí o no. Es un primer paso que abre una vía de análisis, no la última palabra sobre el tema.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mis gatos se acicalan por cariño o por tensión?

Fíjate en el gato que recibe el lametón, no solo en el que lo da. Si se relaja, cierra los ojos o corresponde el gesto, es un acicalamiento afiliativo. Si aplana las orejas, se pone rígido o se aparta en cuanto puede, hay tensión de fondo aunque el gesto parezca cariñoso.

¿Es peligroso que un gato acicale a otro por tensión?

Por sí solo no es peligroso, pero es una señal de que la convivencia tiene fricción. Si se repite a menudo y va acompañada de zarpazos, bufidos o evitación, conviene revisar los recursos de la casa (comederos, areneros, zonas de descanso separadas) y, si persiste, consultar con tu veterinario o un etólogo felino.

¿Todos los gatos que se llevan bien se acicalan mutuamente?

No necesariamente. Algunos gatos con buena relación apenas se lamen y prefieren mostrar el vínculo durmiendo juntos o compartiendo espacio sin contacto directo. La ausencia de acicalamiento no implica mala relación.

¿El acicalamiento forzado es una forma de dominancia entre gatos?

Los investigadores lo interpretan como una posible señal agonística de baja intensidad, una manera de ejercer presión sobre el otro gato sin llegar a la agresión directa. No equivale exactamente al concepto de jerarquía o dominancia que se usa en otras especies.

¿Debo separar a mis gatos si veo señales de tensión al acicalarse?

No hace falta separarlos de forma permanente por un episodio puntual. Es más útil aumentar los recursos disponibles y darles la opción de alejarse el uno del otro cuando quieran, para que la convivencia no dependa de espacios ni bandejas compartidas.

Redacción HuellaFeliz

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