Gatos Agosto 2026 4 min de lectura

Así debes acariciar a tu perro o a tu gato, según la ciencia

Un estudio con 443 dueños halla que perros y gatos disfrutan el contacto de forma distinta: caricias y apoyo en perros, restregones en gatos.

Así debes acariciar a tu perro o a tu gato, según la ciencia

Acaricias a tu perro y a tu gato más o menos igual, ¿verdad? Una mano abierta, un par de pasadas por el lomo, quizá rascarles detrás de las orejas. Pues según un estudio publicado en 2026 en la revista Journal of Applied Animal Welfare Science, ahí está el error: perros y gatos no procesan el contacto físico de la misma forma, y lo que hace feliz a uno puede dejar indiferente al otro.

La investigadora Annett Schirmer y su equipo encuestaron a 443 dueños de perros y gatos para averiguar qué tipo de contacto físico se asociaba realmente con más bienestar percibido en cada especie. El resultado desmonta la idea de que "acariciar" es una sola acción: hay gestos que solo funcionan en perros y otros que solo funcionan en gatos.

Cómo se hizo el estudio

El equipo no se limitó a preguntar "¿acaricias a tu mascota?". Primero hizo una encuesta amplia a dueños de perros y gatos para catalogar qué tipos de contacto físico eran habituales en cada hogar: caricias iniciadas por la persona, apoyo del cuerpo del animal contra el dueño, restregones de cabeza, entre otros gestos. Después cruzó esa información con el bienestar del animal percibido por su propio dueño.

La muestra incluyó perros y gatos de distintos hogares, no animales de laboratorio, lo que da al estudio un valor añadido: refleja el contacto físico tal y como ocurre de verdad, en el sofá de casa, no en un entorno artificial.

En perros: la caricia y el apoyo del cuerpo son lo que cuenta

En los perros, dos gestos concretos se asociaron con más bienestar: que el dueño los acariciara (stroking, en el término del estudio) y que el propio perro apoyara su cuerpo contra la persona, ese gesto tan típico de recostarse contra tu pierna o dejarse caer sobre tu regazo. Ninguno de los dos efectos apareció en los gatos.

Si tu perro busca constantemente apoyarse contra ti mientras estás sentado en el sofá, no es solo costumbre ni manía: según este trabajo, ese contacto sostenido y la caricia clásica son justo el tipo de interacción que más bienestar le aporta.

En gatos: lo que de verdad importa es el restregón

Con los gatos el patrón fue el contrario. Ni la caricia iniciada por el dueño ni el apoyo del cuerpo mostraron una relación clara con su bienestar. Lo que sí la mostró fue la frecuencia con la que el gato se restregaba contra su dueño, el gesto que en comportamiento animal se llama bunting: frotar la cabeza o el cuerpo contra una persona, un mueble o el marco de una puerta.

Dicho de otro modo: si tu gato viene a restregarse contra tu pierna antes de que le sirvas la comida o cuando te sienta llegar a casa, ese gesto vale más para su bienestar que cinco minutos de caricias iniciadas por ti sin que él lo pidiera.

Por qué caricia y restregón significan cosas distintas

La explicación tiene que ver con para qué sirve cada gesto en la biología de cada especie. El bunting felino no es un simple gesto cariñoso: es una forma de marcaje con feromonas y de intercambio de olor entre individuos de confianza, algo que los gatos también hacen entre ellos cuando se llevan bien. Cuando tu gato se restriega contra ti, te está "marcando" como parte de su territorio y su círculo de confianza, y ese acto en sí mismo parece generarle bienestar.

El perro, en cambio, es una especie mucho más orientada al contacto social directo con las personas por su historia de domesticación. Por eso la caricia y el apoyo físico, gestos que dependen de la iniciativa del dueño o de un contacto sostenido, encajan mejor con lo que un perro necesita para sentirse bien.

Qué puedes hacer hoy con tu perro o tu gato

Si tienes perro, no hace falta que cambies nada de lo que ya haces bien: sigue acariciándolo con calma y deja que se apoye contra ti cuando lo busque, porque según este estudio es justo lo que más bienestar le aporta. Evita las caricias bruscas o muy breves; el contacto sostenido parece marcar la diferencia.

Si tienes gato, prueba a fijarte más en cuándo es él quien viene a restregarse contra ti y dale ese momento, en vez de ir siempre tú a buscar el contacto. No se trata de dejar de acariciarlo si a él le gusta, sino de entender que el restregón que muchas veces pasa desapercibido es, para tu gato, una de las formas más importantes de vincularse contigo.

Lo que este estudio no demuestra

El trabajo se basa en encuestas a dueños, no en mediciones fisiológicas directas del animal, así que refleja bienestar percibido y no un marcador biológico objetivo como el cortisol o la oxitocina. Tampoco controla del todo factores como la edad del animal, su historial de socialización o si vive con otras mascotas, variables que podrían matizar estos resultados.

Tampoco sustituye la valoración de un profesional: si tu perro o tu gato rechaza cualquier tipo de contacto de forma repentina, se muestra agresivo al tocarlo o evita el acercamiento de forma sostenida, lo adecuado es consultar con el veterinario o un especialista en comportamiento animal.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi gato se restriega contra mis piernas?

Es un gesto llamado bunting: el gato marca con sus feromonas a las personas y objetos de confianza, además de intercambiar su olor. Según este estudio, es el tipo de contacto que más se asocia con su bienestar, más incluso que las caricias que le das tú.

¿Debería acariciar menos a mi gato y esperar a que se restriegue él?

No hace falta dejar de acariciarlo si a tu gato le gusta. La clave es no depender solo de la caricia iniciada por ti: presta atención también a cuándo es él quien busca el contacto y dale ese espacio, porque parece ser lo que más bienestar le aporta.

¿Por qué mi perro se apoya contra mí en el sofá?

Según este estudio, apoyar el cuerpo contra el dueño es uno de los dos gestos (junto con la caricia) que más se relacionan con el bienestar percibido en perros. No es solo costumbre: parece ser una forma real de buscar cercanía y seguridad.

¿Este estudio mide el bienestar real del animal o solo la opinión del dueño?

Mide el bienestar percibido por el dueño a través de encuestas, no marcadores fisiológicos como el cortisol. Es un dato valioso pero no definitivo, y los propios autores apuntan a la necesidad de más investigación con medidas objetivas.

¿Qué hago si mi mascota rechaza cualquier tipo de contacto?

Si tu perro o tu gato evita el contacto de forma sostenida, se muestra agresivo al tocarlo o ha cambiado su comportamiento de golpe, consulta con tu veterinario o un especialista en comportamiento animal antes de forzar ningún tipo de acercamiento.

Redacción HuellaFeliz

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