Tu gato se relaja solo si es él quien busca la caricia
Un estudio con 30 gatos revela que la oxitocina solo sube si el gato inicia el contacto. Qué dice esto sobre el apego felino y cómo acariciarlo bien.

Hay gatos que se suben al sofá, se plantan sobre tu regazo y reclaman caricias como si fuera lo más normal del mundo. Y hay otros que, si intentas acariciarlos sin que te lo hayan pedido, se apartan o directamente bufan. Durante mucho tiempo esto se achacó al carácter de cada animal, sin más. Ahora un estudio publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science pone cifras y hormonas detrás de esa diferencia.
El equipo, liderado por el investigador Hao Chang en la Universidad Agrícola de China del Sur, quería entender por qué algunos gatos buscan el contacto físico constantemente mientras otros mantienen las distancias. La respuesta tiene que ver con la oxitocina, la misma hormona que interviene en el vínculo entre una madre y su bebé, y con un detalle que cambia las reglas del juego: importa muchísimo quién da el primer paso.
Cómo se hizo el estudio
Los investigadores trabajaron con 30 gatos domésticos en sus propios hogares, evitando así el sesgo de un laboratorio donde cualquier felino se pone en alerta. Primero clasificaron a cada gato según su estilo de apego con una prueba de "base segura", el mismo tipo de test que se usa para valorar el vínculo entre bebés y cuidadores, adaptado a gatos y sus dueños.
Después registraron qué pasaba, a nivel hormonal, durante sesiones de 15 minutos de juego y caricias en casa. Tomaron muestras para medir la oxitocina tanto en el gato como en su dueño, y anotaron quién iniciaba el contacto en cada momento: si era el gato el que se acercaba o si era la persona quien tomaba la iniciativa.
Los gatos con apego seguro disparan la oxitocina, pero solo si mandan ellos
Los gatos clasificados con apego seguro, los que se mostraban tranquilos y confiados con su dueño, registraron subidas muy marcadas de oxitocina cuando eran ellos quienes iniciaban el contacto: subirse al regazo, restregar la cabeza contra la mano o el cuerpo de la persona. Y aquí está el dato que más llama la atención: esa subida hormonal se producía tanto en el gato como en su dueño. El vínculo, literalmente, se contagia en ambas direcciones.
Cuanto más se prolongaba ese contacto iniciado por el propio gato, más fuerte era la respuesta hormonal. Es la prueba de que dejar que sea el animal quien decida cuándo y cuánto contacto quiere no es solo cuestión de respeto, sino que tiene un efecto biológico medible.
Gatos ansiosos y evitativos: la caricia forzada juega en contra
No todos los gatos reaccionan igual. Los clasificados con un estilo de apego ansioso mostraron un patrón de alerta social crónica, es decir, una vigilancia constante del entorno y de su dueño. Cuando se les acariciaba de forma insistente sin que ellos lo hubieran buscado, sus niveles de oxitocina caían de forma notable en lugar de subir.
Los gatos con apego evitativo, por su parte, apenas mostraron cambios hormonales en ninguna dirección, ni con caricias iniciadas por ellos ni por su dueño. Dicho de otro modo: forzar el contacto con un gato que necesita más espacio no solo no ayuda, sino que puede resultar contraproducente para su bienestar emocional.
La regla de oro: deja que sea el gato quien decida
El hallazgo central del estudio se puede resumir en una frase: la oxitocina, la llamada hormona del amor, solo se libera con fuerza cuando es el gato quien inicia el contacto, no al revés. Un dueño que espera a que su gato se acerque, en vez de ir a buscarlo constantemente, está favoreciendo justo el tipo de interacción que más beneficio hormonal y emocional le aporta al animal.
Esto no significa que haya que ignorar al gato ni dejar de ofrecerle atención. Significa, más bien, prestar atención a sus señales: una cola relajada, acercarse por iniciativa propia, restregarse contra las piernas, son invitaciones. Un gato que se aparta, que aplana las orejas o que mueve la cola con brusquedad, está pidiendo justo lo contrario.
Qué significa esto en el día a día con tu gato
Si tu gato es de los que se sube al sofá y reclama mimos, dale ese espacio: es exactamente el tipo de interacción que refuerza el vínculo entre ambos, según muestra este trabajo. Si en cambio tu gato tiende a mantener las distancias, forzar la cercanía puede generar más estrés que beneficio, aunque la intención sea buena.
Una forma sencilla de aplicarlo: en vez de ir directo a coger o acariciar a tu gato apenas lo ves, prueba a sentarte cerca, dejar una mano abierta a su alcance y esperar. Si se acerca por su cuenta, esa caricia vale mucho más para su bienestar que la misma caricia iniciada por ti sin que él lo pidiera.
Lo que este estudio no demuestra
Con 30 gatos, la muestra es reducida y los propios autores plantean su trabajo como un punto de partida, no como la última palabra sobre el apego felino. Tampoco se ha comprobado si estos patrones se mantienen igual en gatos de distintas edades, con distinto historial de socialización temprana o en hogares con varios animales.
El estudio tampoco sustituye la valoración de un profesional si tu gato muestra señales de estrés persistente, agresividad al contacto o rechazo total a la interacción social: en esos casos, lo adecuado es consultar con el veterinario o un especialista en comportamiento felino.
Comparativas que te ayudan a elegir
Fuentes
- Los veterinarios coinciden: los gatos más cariñosos son los más relajados y los que sienten que tienen el control — El Español, 2026
- La psicología explicó por qué acariciar a un gato genera cambios en el organismo y la salud mental — La Nación, 2026
Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi gato se aparta cuando intento acariciarlo?
Según este estudio, la caricia solo genera bienestar hormonal real cuando el gato la inicia. Si tu gato se aparta, probablemente prefiere elegir el momento del contacto en vez de recibirlo por sorpresa. No es rechazo hacia ti, es su forma de gestionar el contacto físico.
¿Qué es la oxitocina y por qué importa en gatos?
Es una hormona asociada al vínculo social, la confianza y la reducción del estrés, la misma que interviene en el apego entre una madre y su bebé. En gatos con apego seguro, se libera con fuerza cuando ellos mismos buscan el contacto con su dueño.
¿Cómo sé si mi gato tiene apego seguro, ansioso o evitativo?
Un gato con apego seguro busca el contacto por iniciativa propia y se muestra tranquilo. Uno con apego ansioso vigila constantemente el entorno y puede rechazar caricias insistentes. Uno evitativo apenas muestra cambios emocionales visibles ante el contacto, iniciado por quien sea.
¿Forzar las caricias puede estresar a mi gato?
Según el estudio, sí: en gatos con apego ansioso, el contacto insistente y no solicitado hizo caer sus niveles de oxitocina en lugar de subirlos. Respetar su ritmo es mejor tanto para su bienestar como para la relación con él.
¿Debo dejar de acariciar a mi gato si prefiere las distancias?
No, pero conviene adaptar el enfoque: ofrécele la oportunidad de acercarse él mismo, sin insistir. Si notas señales de estrés persistente, agresividad o rechazo total al contacto, consulta con tu veterinario o un especialista en comportamiento felino.