Salud Junio 2026 3 min de lectura

Por qué los gatos son tan vulnerables al riñón: lo que revela la ciencia

Investigadores de Nottingham descubren grasas únicas en los riñones de gatos que explican su vulnerabilidad a la enfermedad renal crónica.

Por qué los gatos son tan vulnerables al riñón: lo que revela la ciencia

¿Por qué los gatos son tan propensos a desarrollar problemas renales a medida que envejecen? Es una pregunta que lleva décadas rondando a los veterinarios, y ahora un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham puede que haya encontrado una pista clave. Según un estudio cuyos hallazgos recogen Infobae y la revista Semana, los riñones de los gatos domésticos acumulan un tipo de grasa tan inusual que prácticamente no se encuentra en ningún otro mamífero, y esa acumulación empieza mucho antes de lo que nadie esperaba.

El hallazgo que sorprendió a los investigadores

Un equipo de científicos de la Universidad de Nottingham analizó el tejido renal de varios gatos domésticos y encontró algo inesperado: una concentración inusualmente alta de triglicéridos modificados con estructuras raramente vistas en otros mamíferos. Estos lípidos atípicos presentaban características peculiares —como enlaces éter y cadenas ramificadas— que los hacen muy diferentes a las grasas que encontramos en perros, conejos o humanos.

La investigación, recogida por Semana e Infobae, plantea que esa acumulación podría ser uno de los factores que explican la vulnerabilidad del riñón felino a la enfermedad renal crónica, una de las principales causas de muerte en gatos adultos y mayores.

Una grasa que no debería estar ahí

El tejido renal contiene células especializadas en filtrar la sangre. Cuando esas células acumulan lípidos atípicos con el paso del tiempo, su funcionamiento puede verse comprometido. Lo que los investigadores de Nottingham observaron es que el 100 % de los gatos adultos analizados presentaban estos lípidos en el tejido renal, algo que no se observa en la práctica totalidad de los mamíferos estudiados hasta ahora.

Y aquí está lo importante: no se trata de grasa acumulada por sobrepeso ni por una dieta desequilibrada. Es una característica biológica propia del gato doméstico, independiente de su alimentación o condición física.

Ver en Amazon

Lo más inquietante: empieza cuando son jóvenes

Quizás el dato más sorprendente del estudio es que esa acumulación de lípidos atípicos no comienza en la vejez. Los investigadores también la detectaron en una proporción significativa de los gatos jóvenes analizados. Esto significa que un gato de dos años, perfectamente sano en apariencia, podría ya estar acumulando estas grasas en sus riñones sin que ningún análisis habitual lo detecte.

Según la doctora Brociek, una de las investigadoras del equipo, entender por qué estas grasas se acumulan tan pronto podría dar claves fundamentales para la prevención o el retraso de la enfermedad renal crónica en gatos.

Por qué los gatos ya eran conocidos por sus problemas renales

Los gatos son animales carnívoros estrictos con un metabolismo proteico muy elevado, lo que implica una carga de trabajo alta para los riñones. Además, como herencia evolutiva de sus antepasados del desierto, muchos gatos no beben suficiente agua, lo que contribuye a una orina más concentrada y a mayor desgaste renal con el tiempo.

A todo eso ahora se suma esta nueva hipótesis: una predisposición biológica a acumular lípidos atípicos que podría hacer que los riñones de los gatos sean intrínsecamente más frágiles que los de otros mamíferos, independientemente de cómo los cuidemos.

Qué significa esto para los dueños de gatos

Este estudio no tiene, por ahora, implicaciones clínicas directas: no existe todavía ningún tratamiento ni diagnóstico basado en estos hallazgos. Pero sí refuerza algo que los veterinarios llevan repitiendo desde hace años: vigilar la función renal del gato de forma preventiva, mucho antes de que aparezcan síntomas.

Favorecer la hidratación —a través de alimentación húmeda, fuentes de agua corriente o una combinación de ambas— y realizar analíticas de sangre y orina a partir de los siete u ocho años son las medidas más accesibles que puedes adoptar hoy para cuidar los riñones de tu gato.

Lo que el estudio todavía no responde

Los propios investigadores son cautos: que estos lípidos estén presentes no implica automáticamente que sean los responsables del daño renal. Se necesitan más estudios para entender el papel exacto de estas grasas y si algún día será posible intervenir sobre ellas. Tampoco se sabe aún si la dieta puede modular su acumulación ni si existen diferencias entre razas.

Como siempre en ciencia, este hallazgo abre más preguntas de las que cierra. Lo que sí es seguro es que, ante cualquier duda sobre la salud renal de tu gato, la conversación con tu veterinario es el mejor punto de partida.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi gato tiene problemas renales?

Los síntomas más frecuentes son aumento de la sed y de la orina, pérdida de peso progresiva, menor apetito, vómitos ocasionales y letargia. Sin embargo, la enfermedad renal crónica puede avanzar de forma silenciosa durante mucho tiempo. La mejor forma de detectarla a tiempo es con analíticas regulares a partir de los siete años. Si tienes dudas, consulta con tu veterinario.

¿Puedo prevenir la enfermedad renal en mi gato con la dieta?

Una dieta húmeda y de calidad ayuda a mantener la hidratación, lo que reduce la presión sobre los riñones. Sin embargo, los hallazgos de la Universidad de Nottingham sugieren que la acumulación de lípidos atípicos parece ser una característica biológica intrínseca del gato, no necesariamente vinculada solo a la alimentación. Cuida la dieta, pero no descuides las revisiones veterinarias.

¿A qué edad suelen aparecer los síntomas de insuficiencia renal en gatos?

Los síntomas clínicos suelen aparecer cuando la función renal ya está bastante comprometida, generalmente a partir de los ocho o diez años. Pero el deterioro puede llevar años desarrollándose de forma silenciosa. De ahí la importancia de las revisiones preventivas con analítica desde los siete años, incluso si el gato parece sano.

¿Es hereditaria la enfermedad renal en gatos?

Hay razas con mayor predisposición, como el Persa y el Maine Coon, en los que la poliquistosis renal tiene un componente genético conocido. Pero la enfermedad renal crónica común en gatos mayores afecta a todas las razas. El nuevo estudio de Nottingham abre la hipótesis de una predisposición biológica compartida por todos los gatos domésticos.

¿Las fuentes de agua para gatos pueden ayudar a cuidar sus riñones?

Sí. Los gatos son naturalmente poco bebedores, una herencia de sus antepasados del desierto. Una fuente de agua en circulación puede animarles a beber más, lo que contribuye a una orina más diluida y reduce el trabajo de los riñones. No es un sustituto del seguimiento veterinario, pero sí un hábito sencillo con beneficios reales.