Descanso Agosto 2026 5 min de lectura

Perros que duermen menos de 14 horas: más miedo y ansiedad

Un estudio con 77 perros halla que dormir poco se asocia a más miedo y ansiedad, según la escala de bienestar AWAG. Qué hacer para mejorar su descanso.

Perros que duermen menos de 14 horas: más miedo y ansiedad

Si tu perro se despierta con cualquier ruido, se pone nervioso en el parque o parece incapaz de relajarse ni en su propio sofá, quizá el problema no esté solo en su carácter. Un estudio publicado en abril de 2026 en la revista Discover Animals (Springer Nature), firmado por Rachel Malkani y su equipo, ha encontrado una relación muy marcada entre cuánto duerme un perro y cómo de bien lleva el miedo, la ansiedad y la frustración del día a día. Y el dato de partida no es precisamente tranquilizador: más de seis de cada diez perros analizados duermen menos de lo que necesitarían.

El estudio: 77 perros evaluados con la escala AWAG

El equipo, formado por investigadoras y veterinarias como Sarah Heath y Sarah Wolfensohn, trabajó con datos de 77 perros recogidos entre enero y marzo de 2025. No todos vivían en el mismo tipo de entorno: 40 estaban en refugios, 25 en casas particulares y 12 eran perros de asistencia en activo. Para medir su bienestar usaron el Animal Welfare Assessment Grid (AWAG), una herramienta que veterinarios y etólogos emplean para puntuar de forma objetiva aspectos como la salud física, el comportamiento, el entorno y el estado emocional del animal.

Los cuidadores de cada perro reportaron cuánto dormía habitualmente su animal, y los investigadores cruzaron ese dato con las puntuaciones de bienestar obtenidas mediante el AWAG, usando un análisis estadístico de correlación de Spearman.

El dato que llama la atención: sueño insuficiente en la mayoría

El primer hallazgo ya da que pensar: un 62,3% de los perros del estudio dormía menos de las catorce horas diarias que se consideran un umbral saludable para un perro adulto. No es un porcentaje menor, y encaja con lo que muchos profesionales llevan tiempo advirtiendo: el descanso de los perros se cuida mucho menos que su alimentación o su ejercicio.

Lo interesante es que ese déficit de sueño no aparecía aislado. Cuanto menos dormía un perro, peor era su puntuación general de bienestar en el AWAG, con una correlación de ρ = 0,46 (estadísticamente significativa, p < 0,001). Es decir, no es una coincidencia puntual, sino una tendencia clara en la muestra analizada.

La asociación más fuerte: miedo, ansiedad y frustración

Aquí está el hallazgo más contundente del estudio. De todas las categorías que mide el AWAG, la que salud emocional, entendida como miedos, ansiedades y frustraciones, mostró la correlación más alta con el sueño: ρ = 0,92. Para que te hagas una idea, eso es una asociación muy fuerte en términos estadísticos, mucho más marcada que la que hubo con la movilidad o la actividad física (ρ = 0,43) o con la reacción del perro ante situaciones estresantes (ρ = 0,59).

En otras palabras: si tuvieras que elegir un único indicador para sospechar que un perro no está bien emocionalmente, según este estudio la calidad y cantidad de su sueño sería de los más reveladores. Un perro que duerme mal no es simplemente un perro cansado, es a menudo un perro que está gestionando mal el miedo o la frustración.

Por qué pasa esto en los tres entornos estudiados

Algo que aporta valor a este trabajo es que no se limitó a perros de casa. Al incluir perros de refugio y perros de asistencia, los autores pudieron observar el mismo patrón en contextos muy distintos. Tiene sentido: un perro de refugio convive con ruido constante, cambios de cuidador y espacios compartidos, factores que ya sabemos que dificultan el sueño reparador. Un perro de asistencia, por su parte, pasa buena parte del día «en modo trabajo», atento a su persona, lo que también puede recortar el tiempo de descanso profundo.

Y en casa, aunque parezca que el entorno es más tranquilo, cosas tan cotidianas como un horario de sueño irregular, un rincón de descanso mal ubicado (cerca de la puerta, del televisor o del paso de la familia) o la presencia de otro animal con el que hay tensión pueden estar recortando esas horas sin que el dueño se dé cuenta.

Señales de que tu perro no está descansando lo suficiente

No hace falta un estudio para empezar a fijarte en tu propio perro. Algunas señales que suelen acompañar a un descanso insuficiente:

  • Se sobresalta con facilidad ante ruidos o movimientos que antes no le afectaban.
  • Tiene menos paciencia con otros perros, niños o situaciones nuevas de lo habitual en él.
  • Le cuesta «desconectar», incluso en casa, y parece vigilante todo el rato.
  • Duerme a ratos cortos e interrumpidos en lugar de tramos largos y tranquilos.
  • Elige dormir en sitios poco cómodos (bajo una mesa, en un pasillo) en vez de usar su cama.

Qué puedes hacer para mejorar su descanso

La parte positiva es que el entorno de sueño es algo que sí puedes controlar tú. Algunas pautas razonables a partir de lo que apunta este tipo de investigación:

  • Dale un espacio fijo y tranquilo, alejado de corrientes de aire, del paso constante de gente y del ruido de electrodomésticos.
  • Respeta rutinas horarias de paseo, comida y descanso; la previsibilidad reduce la ansiedad de fondo.
  • No le exijas nada justo antes de dormir, ni juegos muy intensos ni correcciones de conducta.
  • Vigila si comparte cama con otro animal o contigo si notas que su descanso es fragmentado; a veces separar los espacios de sueño ayuda más de lo que parece.
  • Si las señales de ansiedad persisten, coméntalo con tu veterinario o con un etólogo antes de asumir que «es su carácter».

Lo que el estudio no demuestra

Los propios autores son claros con las limitaciones de su trabajo. La muestra, 77 perros, es pequeña, y los datos de sueño se basaron en lo que reportaron los cuidadores, no en mediciones objetivas con sensores, así que hay margen de error. El diseño es retrospectivo y transversal, lo que significa que muestra una asociación, no una relación de causa y efecto: no se puede afirmar con esto que dormir poco cause ansiedad, ni al revés, aunque ambas cosas probablemente se retroalimentan. Tampoco se midió la fragmentación del sueño, solo la duración total.

Aun con esas limitaciones, la fuerza de la asociación entre sueño y bienestar emocional es lo bastante llamativa como para tomársela en serio. Si tu perro muestra signos de ansiedad o miedo persistentes, lo primero es descartar causas médicas con tu veterinario; el sueño es una pieza más del puzzle, no la solución única.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas debe dormir un perro adulto?

En general se considera saludable que un perro adulto duerma en torno a catorce horas diarias, entre sueño nocturno y siestas. Cachorros y perros mayores suelen necesitar aún más. Si tu perro duerme claramente menos y además muestra ansiedad o irritabilidad, coméntalo con tu veterinario.

¿Dormir poco causa ansiedad en los perros, o es al revés?

El estudio muestra una asociación fuerte entre ambas cosas, pero no puede demostrar cuál es la causa y cuál el efecto con los datos disponibles. Lo más probable, según los propios autores, es que se retroalimenten: un perro ansioso duerme peor, y dormir peor puede hacerle más reactivo al miedo y la frustración.

¿Los perros de refugio duermen peor que los de casa?

El estudio incluyó perros de refugio, de casas particulares y perros de asistencia, y encontró el mismo patrón de asociación entre sueño y bienestar en los tres grupos. El entorno de refugio, con ruido y cambios constantes, es un factor que dificulta el descanso, pero un hogar con rutinas irregulares también puede recortar horas de sueño de calidad.

¿Cómo puedo saber si mi perro duerme mal por ansiedad?

Fíjate en si se sobresalta con facilidad, le cuesta relajarse incluso en casa, duerme a ratos cortos e interrumpidos o elige rincones incómodos en vez de su cama. Si varias de estas señales se repiten durante semanas, merece la pena consultarlo con un veterinario o etólogo.

¿Ayuda tener una cama específica para mejorar el sueño del perro?

Un espacio de descanso fijo, cómodo y alejado del ruido y del paso de gente favorece rutinas de sueño más estables, algo que este tipo de estudios asocia con mejor bienestar emocional. No sustituye una consulta veterinaria si hay ansiedad persistente, pero es una medida sencilla y razonable.

Redacción HuellaFeliz

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