Perros Agosto 2026 3 min de lectura

Antes recortamos en nosotros que en el perro

El Royal Veterinary College analizó 770 hogares: casi 3 veces más dueños recortaron en su propio estilo de vida que en el cuidado de su perro.

Antes recortamos en nosotros que en el perro

Cuando el dinero aprieta, ¿qué es lo primero que recortas? Según un estudio del Royal Veterinary College (RVC) de Londres, la respuesta de la mayoría de dueños de perros no es lo que muchos imaginan: antes de tocar el cuidado del animal, la gente prefiere apretarse el cinturón en su propia vida. El trabajo, liderado por la investigadora Rowena Packer, siguió a 770 hogares británicos que habían adoptado un cachorro durante la pandemia, justo el perfil que más se señaló como "en riesgo" de abandono cuando llegaron las estrecheces económicas.

El resultado desmonta bastante ese relato. No es que el bienestar canino sea inmune a una crisis, pero sí parece que ocupa un lugar más protegido en la lista de prioridades familiares de lo que se suele contar.

Un estudio pensado para los perros de la pandemia

El RVC recogió los datos entre noviembre de 2022 y enero de 2024, un periodo marcado por la inflación y la subida del coste de la vida en Reino Unido. La muestra no fue al azar: los investigadores buscaron específicamente hogares que habían incorporado un cachorro entre 2020 y 2021, cuando las adopciones se dispararon en pleno confinamiento. Ese dato importa, porque este colectivo llevaba dos años siendo señalado como el más propenso a devolver o abandonar a su mascota en cuanto la economía se torciera.

Para comprobarlo de verdad, el equipo analizó catorce aspectos distintos del cuidado del perro: desde la alimentación y el adiestramiento hasta el seguro, la peluquería, las visitas al veterinario o la guardería canina.

Qué encontró el estudio

El dato que resume todo el trabajo es este: el 33,6% de los dueños reconoce que la crisis afectó más a su estilo de vida familiar que al manejo de su perro. Dicho de otro modo, los propietarios se declararon casi tres veces más propensos a recortar en sus propios gastos —ocio, ropa, caprichos— que en el cuidado del animal.

Solo un 12,4% admitió un impacto negativo directo sobre el cuidado del perro, y más del 80% de los hogares no cambió nada en la rutina del animal por motivos económicos. No es que la crisis no se notara en casa; es que, cuando tocó elegir, el perro no fue lo primero en la lista de recortes.

Dónde sí se apretó el cinturón

Eso no significa que nadie tocara el presupuesto del perro. Cuando hubo que ajustar, los recortes se concentraron en servicios concretos, no en lo esencial. Un 21,2% canceló clases de adiestramiento o asesoramiento conductual profesional, un 16,6% redujo su cobertura de seguro, un 15,7% recurrió menos a paseadores o guarderías caninas y un 14,8% retrasó revisiones veterinarias o probó primero remedios caseros antes de ir a consulta.

Es un patrón que tiene su lógica: se recorta antes en lo que parece prescindible a corto plazo —una clase, un paseador— que en la comida o la atención sanitaria básica, que los dueños perciben como innegociable.

Por qué el adiestramiento no debería ser lo primero en caer

Aquí está, para mí, el punto más delicado del estudio. El adiestramiento y el apoyo conductual son justo las áreas donde más se recortó, y son las que muchos dueños primerizos de la pandemia más necesitaban: perros socializados a medias por el confinamiento, con problemas de ansiedad por separación o reactividad que un profesional podría haber corregido a tiempo.

Cancelar esas sesiones cuando el bolsillo aprieta es comprensible, pero puede salir caro más adelante: un problema de conducta sin tratar tiende a empeorar, no a resolverse solo. Si el presupuesto no da para clases privadas, merece la pena buscar alternativas más económicas antes que dejarlo pasar sin más.

Lo que este estudio no demuestra

Conviene ser prudente con las conclusiones. El estudio se hizo en Reino Unido, con una muestra concreta de perros adoptados en pandemia, y refleja lo que los propios dueños declararon sobre sus prioridades, no una auditoría objetiva del bienestar de cada animal. Es posible que algunos hogares infravaloraran el impacto real en su perro, igual que ocurre con otros estudios sobre percepción de peso o de salud animal.

Tampoco dice nada sobre qué pasa en hogares con ingresos muy ajustados desde el principio, donde el margen para "recortar en uno mismo" es mucho más estrecho.

Comparativas que te ayudan a elegir

Fuentes

Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Huella Feliz contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Es cierto que la gente abandona más perros en crisis económicas?

Este estudio concreto del Royal Veterinary College sugiere lo contrario en los hogares analizados: la mayoría de dueños prioriza el cuidado del perro y recorta antes en su propio estilo de vida. El abandono depende de muchos factores y varía mucho según el país y la situación económica de cada familia, así que no se puede generalizar a partir de un solo estudio.

¿Qué gastos del perro se recortan primero cuando hay crisis?

Según los datos del RVC, lo primero en caer suele ser el adiestramiento o asesoramiento conductual profesional, seguido del seguro, los paseadores o guarderías caninas y, en último lugar, las visitas veterinarias, que muchos dueños retrasan pero rara vez eliminan del todo.

¿Cómo puedo ahorrar en el cuidado de mi perro sin perjudicarle?

Prioriza lo esencial —alimentación de calidad, vacunas y desparasitación— y busca alternativas más baratas para lo demás: grupos de adiestramiento en lugar de clases individuales, paseos propios en vez de paseador si tu horario lo permite, o comparar precios de seguro antes de cancelarlo directamente.

¿Por qué es tan importante no dejar de lado el adiestramiento?

Un problema de conducta sin abordar —ansiedad por separación, reactividad, tirones en el paseo— tiende a agravarse con el tiempo. Tratarlo pronto suele ser más barato y más sencillo que esperar a que se convierta en un hábito arraigado difícil de corregir.

¿Se puede aplicar este estudio a perros adoptados fuera de la pandemia?

Con cautela. La muestra se centró específicamente en cachorros adoptados durante 2020-2021 en Reino Unido, un perfil concreto. Las tendencias generales sobre prioridades de gasto pueden ser orientativas, pero cada hogar y cada perro tienen circunstancias distintas.

Redacción HuellaFeliz

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